Texto de contraportada:
Julia
y Rose viven con su padre, el austero Henry Drayton, en una casa aislada y
solitaria, un lugar en el que antes sólo había arena. Para escapar
del opresivo ambiente, las hermanas se someten al recuerdo constante de una
madre ausente, Sabina, en busca de refugio y sosiego. En esta relación
triangular incide Ismail, un atractivo seductor, inquietante y angelical a
la vez, hipotético fruto de una relación paterna extraconyugal.
La morada familiar, azotada sin cesar por los vientos africanos, sólo
tiene por horizonte una ciudad caótica y sucia. Un laberinto por cuyas
angostas callejuelas, Julia, la menor de las hijas y eje de la narración,
intentará escapar de la presencia subyugante de su padre y de una monotonía
existencial que transcurre sin visos de cambio.
En Las hijas de Sara, Pilar Adón explora con extraña
sensibilidad un mundo de relaciones familiares envenenadas y de sentimientos
cautivos. Una trama intrigante en la que se entrecruzan la desolación
frente al miedo, los deseos insatisfechos de una vida desperdiciada, la lealtad
y el engaño, la humillación y la muerte; pero dejando un margen
a la esperanzadora rebeldía que permita escapar a la miseria vital
reinante, aunque sea por el resquicio de dejarse arrastrar por los recuerdos
luminosos o los sueños que podrían hacerse realidad. Con una
prosa sensual no exenta de lirismo, sembrada de reflexiones y sustentos culturales,
Pilar Adón maneja con sutil maestría y precisión los
mimbres de una historia de tintes bíblicos que nos adentra en la esfera
vertiginosa de las prisiones sentimentales.
Texto de contraportada:
Julia
y Rose, las hijas del piloto británico Henry Drayton, han crecido entre
el polvo seco y adusto del Norte de África, en una casa aislada en
la que Sabina, su madre, intentó crear un hogar acogedor y respetable,
de acuerdo a los cánones londinenses.
Poco imaginaba Sabina que casarse con un piloto iba a suponer el destierro
y la soledad. Sensaciones que han marcado a las jóvenes a lo largo
de su vida, condicionándolas en su relación con el entorno familiar,
social e incluso personal, obligándolas a buscar de forma permanente
su propio espacio, el hueco que ocupan en un universo de sentimientos helados
en el que irrumpe Ismail, hijo de una relación extraconyugal de Henry,
que seducirá al padre y conseguirá una posición privilegiada
gracias a su condición de varón.
La
prensa ha dicho:
«Las
hijas de Sara posee una extraña y nada efímera belleza.»
María José Obiol. Babelia.
El País.
«Pilar
Adón obliga al lector de Las hijas de Sara a indagar en los
extremos más corruptibles de la condición humana,
restringiendo ésta a su reverso más oscuro para ensayar respuestas
en las que se adivina la misma esperanza que a veces condenan los personajes
de la novela.»
Ricard Ruiz Garzón.
Caballo Verde. La Razón.
«Si
buscáramos en el diccionario de la RAE dos adjetivos que definieran
esta novela de Pilar Adón, estos sin duda deberían ser perturbadora
y sensual.»
Luis
García. Cuadernos del Sur. Diario de Córdoba.
«Pilar
Adón aborda la confección de una tupida tela de araña
con materiales puros, básicos, elementales: deseos, realidades, sueños,
frustraciones de cada uno de los protagonistas. Una tela de araña asfixiante
y, al mismo tiempo, seductora, tejida en nombre del Amor y del Miedo, con
mayúsculas.»
Emilio
Lahera. DiarioDirecto.
«La
autora narra con gran dominio de prosa capaz de crear un clima desasosegante.»
Mª
Ángeles Arazo. Las Provincias.

Las
hijas de Sara
(Novela)
Alianza
Editorial
Alianza Literaria
Primera edición: marzo de 2003
Segunda edición: junio de 2003
238 páginas
