Todo es poesía menos la poesía

Todo es poesía menos la poesía
Editorial Eneida

Primera edición: 2004

296 páginas

 

 

 

 

 

 

Texto de contraportada:

Como el componente principal e ineludible de la poesía es ninguno, hay aquí voces, versos y actitudes diversas. Tal vez sí compartamos un deseo, el mismo que animaba a Aníbal Núñez y a tantos otros poetas: el de la búsqueda honesta de formas actuales de comunicación. El de pertenecer al grupo en que Martí agrupaba a todos los creadores, fuese su signo estético el que fuese: el conocido como el bando de los que construyen.

 

Poemas:

 

Vuelvo a clavar por los marcos
rajados de humedad
las chinchetas de cabezas rosadas
y puntas fieles
que ingresan en la madera
y se asientan como flechas
para soportar el peso invariable
de las manitas
de mis muñecas.
Con vestidos de niña
aterciopelada.

Vuelvo a observar el susto aterrado
de las caras andrajosas
de mis muñecas hembras.
Y vuelvo a temer (imaginar)
un temblor en sus ojos.
De harina.

(Del poemario Poems Nipples)

____________________________________

 

Sed y humo

He derramado la leche,
y gotas
como huidas
manaron de las manos
humilladas, líquidas. Planas.

(Del poemario Poems Nipples)

____________________________________

 

Perfil en la Rue Saint-Benoit

Por el litoral
de tu sombra paseo.
Sin imán me zambullo
en el juramento
de lo oscuro entre la piedra
y, jubilosa,
camino sobre ti.

(Del poemario Poems Nipples)

____________________________________

 

Peldaños de cristalería húmeda

Niñas expectantes junto al hielo
porque la carga rusa de violines
llega hoy.
Esperan sin moverse,
con los labios fríos
y la fascinación sonrosada.

Bajo el sol de invierno,
un vaho periódico
y una tranquilidad leal.

(Del poemario Poems Nipples)

____________________________________

 

Sesión de tarde

He atado cuerdas
por los barrotes de la terraza
soñando saltar de ventana en ventana,
y he cosido telas a trozos
—hasta el bajo del patio—
uniendo trapos y matriz,
matriz de matrona virtuosa,
a los bordes finos de hierro negro.

He colocado tras las vendas
—ocultas al mundo, a la cocina,
al salón—
muñecas, tacitas y ropita de niña.

Y he esperado,
con el té caliente,
la llegada de Ivanhoe
(lloroso por la trágica,
trágica
muerte de lady Rowena)
para consolar su soledad
y unirla a la mía.

Los comentarios están cerrados.